Ese día - lejano día- me subí a una estrella fugaz con la total convicción de no volver a bajar. Años han pasado navegando el espacio interestelar sin descanso, descubriendo nuevos horizontes, conociendo vidas mágicas y poco terrenales, sí, vidas MÁGICAS.
Ahora es tiempo para confirmar que quiero seguir navegando, conociendo rincones espaciales de difícil acceso y cuevas ocultas que se dirigen al centro de la Tierra y así poder guardar un poco de polvo estelar en mis bolsillos para colorear cada momento. Pasado, presente y futuro en una sola pintura de polvo estelar.

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