lunes, 27 de septiembre de 2010

De todo-todito-todo, ahora

El arado
La rueda
El molino
La mesa en que apoyo el vaso de vino
Las curvas de la montaña rusa
La semicorchea 
Y hasta la semifusa
El té
Los ordenadores
Y los espejos
Los lentes para ver de cerca y de lejos
La cucha del perro
La mantequilla
La yerba
El mate
Y la bombilla


 Ella se creía especial, pero lo que en realidad la hacía especial era que el resto también la creía así.
Ella se sabía no-especial, pero los demás insistían en creerla especial.
Ella siempre se supo especial, pero la verdad es que el resto jamás se detuvo -ni siquiera un segundo - a contemplarla.



Estás conmigo
Estamos cantando a la sombra de nuestra parra
Una canción que dice que uno sólo conserva lo que no amarra.
Y sin tenerte, te tengo a vos y tengo a mi guitarra.


~

Tuve una pena buena y aún los labios de ella vuelan, y en el contorno de los sueños que me quedan como los pájaros de un cielo en a c u a r e l a vuelan, y en la ventana el brazo apoya la cabeza, en el tejado un gato juega con estrellas que el alma pinta con sus dedos de princesa. 
Y cuando brilla el sol la pena tiene un resplandor y es como del color de alguna calle en que llovió, y cuando brilla el sol la pena tiene un resplandor y es como del color de alguna calle en que llovió.
Pena... se encoje de hombros mi camisa entre las perchas cuando la miro para verme en el camino, quizás aún la lleve puesta.
Y cuando brilla el sol la pena tiene un resplandor y es como del color de alguna calle en que llovió, y cuando brilla el sol la pena tiene un resplandor y es como del color de alguna calle en que llovió.

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