Con mucho que leer, de fondo música que hace despegar, a veces intento desconectarme, pero es tan difícil... Es como si existiera una goma de mascar imposible de cortar. Y así me voy... físicamente aquí, espiritualmente por allá, bien lejos, lo más lejos posible en un mundo casi inexistente, uno muy difícil de imaginar, uno que existe sólo para mí y no para ti ni para ustedes ni para nosotros, sólo para mí en el egoísmo más extremo de la vida, un mundo que no se puede compartir, ahogado en verde.
Me siento como si estuviera tocando en piano una melodía lastimosa, agria, incolora y con aroma a abandono...
Voy cayendo consciente del entorno, pero sin ganas de evitar la caída o el golpe al final de ella, es como una prueba que sé debo soportar.
Recién ahora lo entiendo, entiendo el porqué de esa bipolaridad, de relación amor/odio, de encanto y desencanto constante. Es que no lo quería así, sino que simplemente me he ido enamorando en el camino, por eso los sueños recurrentes de escapes me han abandonado de a poco. En un comienzo eran diarios, odiaba totalmente el lugar al que había ido a parar, la vida fría que estaba viviendo, pero poquito a poco se dio lugar a la transformación, ahora creo estar bien, me gusta esto. Sin embargo, me ataca la duda de no saber si fue autoconvencimiento o encanto real, me frustra en cierto modo esa incertidumbre, necesito la certeza de saber que lo que hago es porque YO quiero hacerlo y no porque me convencí, en base a otros, que era una buena opción o incluso lo mejor que había. Necesito asegurarme...
Necesito... Florecer en silencio.
Florecer en silencio
Sintiendo el calor de la tierra por entre mis venas
Tocar a tu puerta por primera vez
Despertaron las hadas que estaban durmiendo
Y esperando el tiempo de extender sus alas.
Perecer
Por momentos la vida deja de ser vida
Y paso a ser torrente
Y bebes de la fuente que es la esencia mía.