sábado, 21 de agosto de 2010

Obnubilación mental


Me estoy volviendo autista o quizás insocial-individualista. Ni idea a qué se debe, pero claramente prefiero la primera opción.
Hace un tiempo he notado que me escapo de la gente, ya no quiero saludar, no tengo ganas de dedicar un par de minutos de mi existencia a alimentarme de sentimientos y experiencias ajenas, no me llaman la atención ni la empatía ni mi rol social desgastado por las desiluciones.
Ahora lo entiendo como una etapa de desencanto, de encierro personal, de autoanálisis de ideas, pero no de esas gratas introspecciones inacabables (pero satisfactorias), sino de laberintos de ideas, pensamientos de márgenes difusos donde todo se entrecruza en exceso y no se concluye nada. Soy toda confusión (Y no me agrada!).
No quiero gritarle al mundo, siento que valdría mucho más la pena hacerlo ante la desolación, entre montañas solitarias, imponentes, amenazantes... Donde me conteste solo el reflejo imperfecto del eco en su desesperación por comunicarse, para luego huir también de su compañía.
¿Qué necesito? Estoy buscando la respuesta, pero en el proceso me encuentro con contestaciones que me asustan o me desestabilizan, porque nunca me ha gustado asumir mis etapas de "falta de vigor" emocional. Requiero de un paraguas que me proteja de la lluvia ácida inminente a caer sobre mi cabeza y mis hombros. Me da miedo solo pensar en esas mariposas gigantes secretando ácido corrosivo, y es asimismo como me imagino la lluvia cayendo sobre mí, totalmente desprovista de protección.
¿Y a qué se debe? Ya lo dije, ni idea.

Y yo, que me sentía bien así...