... y el cañón de un soldado me dispara.
Los nortes están difusos y esta tranquilidad me produce desconfianza. Nunca es así y ahora todo está en su lugar, esperando ansioso poder desordenarse otra vez, porque sin sorpresas no hay vida.
Ser tan fugaz como un día en los milenios.*
... Sentarme allí y ensoñar sin las palabras.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario