No puedo. Hoy comprobé que NO PUEDO. Necesito cerrar un libro para empezar a leer otro.
Y es lo peor...
Porque quisiera que fuera más fácil, así como decir adiós y hasta nunca. Pero mi adiós, a veces (muy pocas veces), se ve acompañado de un hasta siempre. Y ahí es cuando duele.
Pienso que tengo que resignarme y cuando está decidido vuelve a brotar la maldita esperanza como resurgida de las cenizas. Las cenizas debería llevárselas el viento, mándarlas al otro lado del mundo o lanzarlas al mar.
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