domingo, 30 de mayo de 2010


Voy a salir a caminar solito
Sentarme en un parque a fumar un porrito
Y mirar a las palomas comer
El pan que la gente les tira
Y reprimir el instinto asesino
delante de un mimo o de un clown
Hoy estoy down violento, down radical
Pero tengo aprendido el papel principal

Yo soy un loco que se dio cuenta
Que el tiempo es muy poco
Yo soy un loco que se dio cuenta
Que el tiempo es muy poco

Nananananá nananananá
A lo mejor resulta mejor así

Yo soy un loco que se dio cuenta
Que el tiempo es muy poco
Yo soy un loco que se dio cuenta
Que el tiempo es muy poco

Nananananá nananananá
Nananananá nananananá
A lo mejor resulta mejor así

Que el tiempo es muy poco
Que el tiempo es muy poco...



Calamaro [L]

sábado, 29 de mayo de 2010

Nueces


Él era sólo un niño de trenes sin destino,
Buscaba su camino y de repente
Algo cambió su vida en la estación.
Allí estaba ella, muñeca con pulseras,
Con flores en el pelo y la sonrisa
Comiéndole la cara en el vagón.

Cuántos días, cuántos meses, cuántos años

Esperando que la vida lave todo el desengaño.
Cuántos días, cuántas nueces, veinte años
Separados no lograron apagar ese amor,

Ese amor... Ese amor!


Pero llegaron tiempos oscuros y violentos

En que toda la vida era un callejón
Que no tenía salidas, sólo desolación

Ella partió deprisa,
voló como una brisa,
Huyendo de esos días y él no comprendió.

Porqué estalló en pedazos su corazón.

Cuántos días, cuántos meses, cuántos años

Esperando que la vida
lave todo el desengaño.
Cuantos días, cuántas nueces, veinte años

Separados no lograron apagar ese amor

Ese amor...


Pero un día se encontraron
Como trenes de ida y vuelta en el andén
Se abrazaron, se besaron
Y todo empezó de nuevo, otra vez.


Cuántos días, cuántos meses, cuántos años

Esperando que la vida
lave todo el desengaño.
Cuántos días, cuántas nueces, veinte años

Separados no lograron apagar ese amor,
Ese amor... Ese amor!

sábado, 22 de mayo de 2010

Es la Lluvia


Salto a la luz con un cuchillo en la mano, asalto a tu voz con ojos errantes. Esta vez no está claro, aunque pensándolo bien siempre ha sido así. La luz se apaga y el cuchillo dirige mi mano en una trayectoria curvilínea vacilante, media vuelta, vuelta completa, y no había víctima que sufriera esta pena. Tus cuerdas vocales comienzan a vibrar y mis ojos errantes no quieren llorar -y no van a llorar -. El último tramo de esta ilusión se entrega inocente a tu capacidad de persuasión, tu serenidad, tu preocupación.

... Es la ausencia, fue su paso, será esta inseguridad la que siga atacando y estoy construyendo este castillo de recuerdos que algún día temerán regresar sin muros de ladrillos que los puedan contener.
Y ahora me pregunto si uno más uno llegarán a ser uno. No lo puedo evitar, es el ambiente de suposiciones lo que me entierra esta duda a tal punto que no sé si vale la pena, no sé si quiero esta pena y al rato el cielo se despeja, vuelve a brillar el sol y mañana... el arco iris después de la lluvia. Entonces me pregunto si ver al sol brillar y al arco iris deslumbrante -desfalleciente a veces, deslumbrante otra vez -será suficiente motivo para soportar la lluvia seca que cala mis huesos cada vez que veo a ese par de nubes jugar (nubarrones quizás les asentaría mejor).
Y vuelvo al punto de partida en que uno más uno es dos y no se concibe un gran uno. Me pregunto si vale la pena la lluvia y me contesto sí, Den, vale la pena.



¿Y qué tanto? Si al final siempre me gustó la lluvia.