A veces hago estupideces solo por probar algo nuevo. Y me alegra. Y me gusta.
Aun sabiendo que las consecuencias son inminentes repito una y otra vez la misma locura: ser tú y ser yo al mismo tiempo. Porque quiero que tú seas yo y yo ser tú sin más complicaciones.
Traté de pensar quién quería ser (la verdad es que sin mucho entusiasmo) y a más de un mes todavía no encuentro ni un atisbo de respuesta. Es que tal vez no quiero encontrarla. No tendría sentido saberlo porque me limitaría a ese molde. Puedo pensar entonces que quiero ser una persona sin límites, una persona que entiende que los límites son sólo barreras mentales impuestas desde afuera o incluso desde adentro, pero si me propongo ser una persona sin límites a la vez me estoy auto imponiendo la barrera de no permitirme alguna vez tener un límite, un contorno.
Entonces pienso que no tiene por qué ser una auto barrera ortodoxa, que puede ser flexible, pero corro el riesgo de volver a desorientarme, de diluirme y volver a ser una imagen difusa de lo que los demás creen ver. Porque no soy como lo que creen. Tengo más inseguridades de las que aparento, sufro de más dependencia de la que pregono, deseo más fuertemente comprensión de la que transmito, y no sé como decirlo, porque tengo arraigada la idea de que no lo sientes así, de que la palabra SENTIR no es la más usada por ti, a diferencia de mí.
Me gusta sentir, por eso hago estupideces sólo por probar algo nuevo; por sentir algo nuevo. Y continuo creyendo que no vas a entender mi necesidad de sentir, ya sea por tu genética o tus represiones emocionales. NECESITO TU ABRAZO, PERO NUNCA LLEGA. Y no te lo puedo pedir, porque eso no satisface mi necesidad de espontaneidad.
Me han dicho que debería dejar de pensar el mundo a mi manera, que las cosas son así y así hay que afrontarlas, pero es cierto que quiero cambiar el rumbo y no repetir tu historia porque, aunque he querido ser tú para satisfacer tu modelo perfecto, la realidad es que yo soy yo y debo dejar de repetir la misma locura: no debo ser más tú y yo al mismo tiempo, aunque eso traiga más complicaciones.
Quiero equivocarme una, dos o incluso tres veces si equivocándome puedo vivir todo lo que quiero vivir, no quiero que me falten experiencias y las cosas malas también me agradan porque he aprendido a mirarlas desde otra perspectiva. Pero sigues sin entender esa necesidad de sentir, de sentir todo, hasta los ácaros del polvo.
Y así, me acepto con mis defectos, pero no acepto que tú no me aceptes, y comienzo a pensar que el problema no soy yo, el problema es tu estructura rígida incapaz de tolerar las diferencias abismales o incapaz de entender que algo que era tan tuyo ya no lo es más, porque yo me aparto, cada día me alejo más, porque crezco, porque comienzo a pensar de forma distinta, incluso más distinta de lo natural, porque tu estructuración tácita de ideal de persona me aleja, porque quiero descubrir el mundo por mí misma y no que tú me lo presentes en un álbum de fotos o en la portada de un periódico, en el noticiario de las 9 o en tus propias palabras.
Entonces no necesito definir cómo quiero ser o quién quiero ser. Solamente necesito seguir mis pasos y descubrirme a mí misma.
viernes, 2 de marzo de 2012
Rememoración fallida
Quería traerte de nuevo aquí, al lugar donde confluyen las ideas e intuiciones, pero no pude.
La verdad siempre estuvo ahí y creo que nunca lograré entender porqué no quise verlo. Para personas como nosotros hay temas que son tan importantes que no se pueden evadir como si no existieran, como si simplemente se pudiera vivir sin hablar de ello.
Necesito de esa compañía en las palabras y no sólo en las caricias, del hablar sin hablar y del pensar como uno solo.
Y ahora? No sé si me equivoco, pero seguiré andando el camino.
La verdad siempre estuvo ahí y creo que nunca lograré entender porqué no quise verlo. Para personas como nosotros hay temas que son tan importantes que no se pueden evadir como si no existieran, como si simplemente se pudiera vivir sin hablar de ello.
Necesito de esa compañía en las palabras y no sólo en las caricias, del hablar sin hablar y del pensar como uno solo.
Y ahora? No sé si me equivoco, pero seguiré andando el camino.
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