Me siento tan estúpida después de ti.
... porque tengo objetivos, pero me siento incapaz de alcanzarlos. El problema es que sé que no soy incapaz, pero no me animo a intentarlo.
Es que tengo miedo, porque no me decido, todavía no sé si aferrarme o soltarme de la baranda de la escalera.
... Y esto no puede seguir así.
Las cartas están sobre la mesa, pero la jugada se retrasa una y otra vez. Las interrupciones son constantes: las paredes cobran vida, el cielo grita de dolor, los pájaros se sumergen en un ataque sin compasión. Siempre, SIEMPRE, pasa algo.
Y aquí estamos.
Y así habrá que continuar.