
Antes, siempre creí en la finalidad, en esa finalidad, pero hace un tiempo comprendí que no era asì... Desde el momento en que mi apreciación hacia ti cambió también se transformaron muchas cosas... Comprendí que tú no eres el tipo de persona que nace para mantener su vida caminando paralelamente a una línea recta, justamente por eso todas las predicciones circundantes cayeron a tierra. Logré abrir los ojos y mirarte, frente a frente, cara a cara, gracias a tu propia ayuda y entendí que tanto tu vida como la mía son sólo líneas enredadas, sin dirección clara, pero que siempre se entrelazan en algún punto, cada cierta distancia... A decir verdad no me molesta en lo absoluto... (por el momento). Pero no quiero que las líneas de mi mano se vuelvan realidad, por eso creo que inevitablemente algún día nuestra relación cambiará y seguiremos siendo los mismos grandes amigos de siempre, pero nada más. Nos parecemos tanto... Tanto... Que es imposible imaginar la complementariedad, a veces siento que corremos por un prado como almas libres en donde el tiempo no existe porque ya lo sobrepasamos... Somos atemporales y me agrada hasta cierto punto. Porque todo cambia, todo se transforma, pero hay cosas como esa que perdurarán y que me impiden imaginar algo al respecto, no como antes cuando no te conocía realmente sino que sólo tenía una imagen idealizada de ti. Y así, ya sabes lo que pienso, sé lo que piensas y con eso basta, es así como te quiero y es asimismo como me quieres. Sólo te pido que respetes mis decisiones en honor a nuestra amistad.
Neen.-
Neen.-